jueves, 7 de enero de 2010

Año nuevo, retos nuevos, instrumentos nuevos...


Escribo esta corta entrada para aquéllos que ya pensabáis que había dejado esto del running, pues llevaba exactamente 4 semanas sin dar señales de vida. He descansado, he reflexionado y con la cabeza fría he hecho repaso del año y perspectivas para los próximos 365 días. El año 2010 ha entrado, y por mucho que nos resistamos, al final nos proponemos muchas cosas antes de cerrar el año. Evidentemente no voy a contar todos los propósitos extra-atléticos. Pero sí rápidamente los que tienen que ver con esto de "correr". El año pasado me proponía para 2009 bajar de 1:45 en media maratón, hacer un 10kms por debajo de 46 minutos y acabar una maratón... y finalicé dos veces los 42,195 kms, (además una de esas veces por debajo de las cuatro horas), bajé por dos veces de 1:45 en media (1:41 y 1:43), y una vez de 46 minutos en un 10 kms (44:40). Tengo muy difícil superar estos retos para el 2010. ¿Qué me he propuesto? Hacer al menos una media maratón de montaña y un kilómetro vertical; bajar de 1:40 en un medio maratón, y hacer 43 minutos en un 10kms. Imprescindible para eso es bajar de peso. Me he propuesto llegar a 80 kgs (actualmente estoy en 84-85), pero con acercarme a ellos ya estaría contento. Para este año me he propuesto también llevar un entrenamiento más "ordenado". Me he propuesto dos picos de forma. El primero será para abril-mayo, y el segundo para septiembre-octubre. Entre medias, en junio descansaré. Esos dos picos de forma me exigen hacer para cada uno de los ciclos, un primer mes de fuerza-potencia-capacidad aeróbica (cuestas y rodajes); un segundo mes de potencia aeróbica (rodajes, cambios de ritmo y tiradas largas) y un tercer mes de potencia-velocidad (cambios, series, rodajes).
Nuevos instrumentos... y es que los reyes este año han sido muy generosos, y me han traído un GPS para medir cada uno de mis entrenamientos con la máxima fiabilidad. Es un GEONAUTE Keymaze 500. Tiene ventajas e inconvenientes sobre el Garmin. En principio tiene más opciones relativas a la montaña. Te mide el desnivel acumulado positivo y negativo, la velocidad de ascensión, te marca la ruta a seguir si previamente la introduces desde el google earth u otro programa parecido, además de todo lo que se le puede pedir para entrenamiento running (distancia, ritmo, velocidad, calorías, etc). Inconvenientes: no te mide la frecuencia cardiaca y tampoco tiene la opción de lap (ambas cosas lo hace el keymaze 700). No me importa, pues lo más interesante para mí es el tema de las distancia y el ritmo. Cuando lleguemos a la montaña, también el tema del desnivel. Estoy muy contento y con ganas de utilizarlo hasta extenuarlo. Medir y medir...
Bueno... de todo eso os iréis enterando. Voy calentando motores... pero sólo calentando, que no quiero griparme... abrazos a tod@s

viernes, 11 de diciembre de 2009

Lisboa Seaside Maratona 2009: objetivo cumplido, gran éxito del club



32 horas antes de la maratona de Lisboa 2009. Era la una de la madrugada y algunos componentes del club despedíamos el viernes en una estrecha calle del bonito barrio lisboeta de Chiado, disfrutando de unas caipiriñas entre risas, cachondeo y algo de cansancio. Pero retrocedamos unas horas de tan pintoresca imagen de unos atletas que se disponían a desafiar a los kilómetros y las cuestas de la capital portuguesa. Eran las 10:30 de la mañana del viernes 4 de diciembre cuando 15 componentes del C. A. Chinchilla (13 en la Plaza de La Mancha y 2 en Albacete) montábamos en un microbus que nos conduciría a la Terminal 1 del aeropuerto madrileño de Barajas. Ya comenzó el cachondeo dentro del auto, aunque en ese momento no pensábamos que esa sensación se iba a alargar durante casi cinco días.
A la 17:00 salía nuestro vuelo a Lisboa, aunque se retrasó casi una hora, tras las diferentes vicisitudes a las que nos sometió EasyJet. Hacinados en el autobús o esperando extrañados en las pistas de aterrizaje, aguárdabamos nuestro embarque mientras las maletas estaban acomodadas en las tripas del añorado aeroplano. En 55 minutos desde el despegue ya aterrizábamos en la ciudad lisboeta, aunque con el cambio de hora habíamos retrocedido 5 minutos en el tiempo. Allí estábamos en una tarde ya anochecida: Arturo, Verónica, Manoli, Curro, Juan, Paqui, Susana, María del Mar, Francis, José Ángel, Manolo, Mamen, Multi, Moncho y Cosme.
Lisboa es una preciosa ciudad europea, con cierto aire decadente, de estrechas y antiguas calles portuarias y grandes avenidas en sus contemporáneas reformas. Fueron cinco días de comidas a un precio bastante ajustado, sabrosas y baratas cervezas Sagres, de muy amistoso trato de los lugareños y de escuchar, allá donde íbamos, el sonido del castellano voceado por los numerosos españoles que cruzamos la península a nuestro vecino país. Nuestra estancia en el hotel fue bastante placentera, con un generoso desayuno en altura ante las vistas de las calles de la capital portuguesa. El primer día visitamos uno de los lugares recomendados: la cervecería Trinidade. Construida en el interior del monasterio de los trinitarios, este restaurante hizo honor a su fama, ayudándonos a degustar un excelente "bacalao a brás", amén de otras exquisiteces de la tierra y mar lisboeta. Tras la cena algunos fuimos a visitar, ya a altas horas, el barrio de Chiado, en busca de una buena caipiriña para degustar. La foto es muestra de esta temeridad, apenas 32 horas antes de desafiar a Filípides (y a doblegarlo con mucho éxito me atevo a decir).
El sábado, tras degustar el ya nombrado desayuno, y con una meteorología bastante adversa (lluvia y viento) fuimos a recoger los dorsales de los 14 que íbamos a participar en alguna de las tres pruebas del domingo (maratón, media maratón y 6 kms). Ya comprobamos en la expo maratón que Lisboa no era París. Evidente, además de que ya íbamos avisados por la escasa participación (1.300 frente a 32.000). Aunque algunos le sacaron partido a la pequeña exposición, llevándose un buen masaje en el cuello. Efectivamente, cuando Manolo recibió tan valioso manoseo en el cuello, ya sabía que iba a acabar la maratón. Un día cargado de hidratos... y de buena cerveza. Nada nuevo. Algunos hacían turismo, mientras otros nos encomendábamos a los hados de la naturaleza para sobrevivir al evento que en escasas horas tendría lugar sobre las calles que pateábamos.
Eran las 7 de la mañana del domingo cuando aguardábamos algunos a que abrieran el restaurante para el desayuno. El miedo comenzó a subirme de pies a cabeza. No me entraba nada, y el estómago me estaba jugando una mala pasada fruto de los nervios pre-maratonianos. El humor, que nunca faltó, sino que fue muy abundante en los 5 días de experiencia, nos hizo de terapia en esos momentos antes de la prueba. Manolo, Multi, José Ángel y un servidor (Cosme), en compañía de los/las que afrontarían la prueba de 6 kms, acompañados además de la gran reportera, Mamen, cogíamos el metro camino del Estadio Primero de Mayo. Los que iban a competir la media maratón, Manoli, Curro, Moncho y Juan, aguardaban algo más (su salida era a la 10:30 de la zona baja de Lisboa). Aunque eso sí, Juan salió a despedirnos en pijama a la boca de metro. Ya veíamos el ambiente maratoniano, cuando dejamos nuestras pertenencias en manos de los colaboradores de la organización, echamos la meadita del miedo, y calentábamos, planificando nuestra estrategia. Lo cierto es que salió casi a la perfección, dadas las circunstancias meteorológicas (el fuerte viento) y del recorrido (sinuoso, con cuestas y a veces un poco anodino).
Los primeros en salir fuimos los maratonianos, a las 9:05. Primer fallo de la organización. Antes de salir a las calles lisboetas dimos vuelta y media a la pista de atletismo. ¿Es que nadie de la organización ha corrido alguna vez? Los primeros evidentemente perdieron unos segundos esperando a que los últimos completaran la primera vuelta. A las 9:20 tomaron la salida los que disputaron la carrera de 6 kms. La llamada "corrida familiar" era una prueba no competitiva, sin chip. Susana, Mª Mar, Paqui, Arturo, Verónica y Francis llegaron de dos grupetos, disfrutando y recibiendo una merecida medalla. Cuando ellos llegaron, nosotros apenas llevábamos 9-10 kms. El recorrido de la maratón puede dividirse prefectamente en 3 partes. La primera, de unos 15 kilómetros, es un tortuoso rompepiernas por las avenidas de la zona alta de Lisboa. Pasamos junto a la Universidad de Lisboa y ante el Estadio del Benfica (Estadio de la Luz). Un tramo bastante feo y con escasa/nula animación. Al pasar por el kilómetro 15 hicimos un descenso hasta la media maratón. Nos dio tiempo a recuperar, no sólo por la orografía, sino porque pasamos seguramente por la parte más bonita de la carrera: la plaza del Marqués de Pombal, el Rossio y la Plaza del Comercio. Tras superar la media maratón (los cuatro la pasamos en 1:56:30, a 5:31min/km), pasamos a la segunda parte, 16 kilómetros totalmente llanos, paralelos al puerto, peron donde tuvimos que sufrir el fuerte viento. El principio del llano fue también la parte más emotiva, pues nos esperaba Mamen con la cámara, y casi al mismo comenzar nos cruzamos con nuestros compañeros de la media. Cuando divisamos a Manoli, Curro, Moncho y Juan, gritamos, saludamos, nos fotografiaron y reimos durante un rato. Nos dieron fuerzas, animaron nuestros corazones, y olvidamos momentáneamente las penurias de 23 kilómetros ya recorridos. Entonces ellos llevaban ya más de 9 kms. Viento racheado en contra hasta el kilómetro 27 cuando pasamos cerca del monumento a los descubridores. Media vuelta, y 10 kilómetros con el viento a favor hasta el kilómetro 37, allí donde hace 11 años se ubicó la Expo Universal de 1998. Mis kilómetros más rápidos fueron sin duda entre el 17-32, donde mantuvimos un ritmo de 5:15-5:25 durante todo el tiempo. Incluso nos permitimos bajar a 4:55 en uno de ellos. En el km 27 Manolo abandonó el grupeto, contento por aguantar tanto tiempo con nosotros a pesar de su escasa (escasísima diría yo) preparación. Apenas 6 semanas a 25-35 kms a la semana. Impresionante. En el km 30 Multi también nos dejó, y siguió a un ritmo más cómodo. Dos kilómetros después, yo también habría abandonado a Jose, pero éste prefirió (le estoy muy agradecido por ello), sacrificar varios minutos de su tiempo, para ayudarme a superar los últimos 10 kilómetros. Tuve un bajón anímico en el kilómetro 32. No fue el famoso muro, pues apenas bajamos el ritmo... pero sí psicológico. He dicho tres partes... y es que ahora venía la más dura: unos cinco últimos kilómetros se subida hasta la meta y el tartán del Estadio Primero de Mayo. En ese momento nuestros compañeros de la media habían llegado en 1:45 Manoli, Curro y Moncho y apenas tres minutos después Juan. Manoli coniguió un pedazo de tercer puesto en su categoría, recompensado con una copa cuyo tamaño no hacía honor -ni mucho menos- al mérito conseguido y a la gran atleta que es ella. Yo entonces estaba en lo mío: el sufrimiento. Apoyado en Jose Ángel subí las cuestas con la cabeza gacha, apretando los dientes y nunca bajando de 6min/km. A unos 400 metros de la meta vimos a nuestros compañeros. Nos animaron, gritaron nuestro nombre, nos hicieron fotos, Jose y yo nos abrazábamos, sonreíamos a pesar del cansancio. Casi lloro de emoción. Habíamos llegado... sólo faltaba que nuestro corazón pudiera con esos metros finales. Cuando entrábamos en el Estadio ponía 3:56... levantábamos los brazos, Curro nos fotografíaba en la recta final... 3:57:07. Abrazados y sonriendo, nos felicitábamos por haber sobrevivido a esta dura prueba donde el recorrido nos tendió una trampa. Multi llegaba apenas 5 minutos después de nosotros, con un crono de 4:03, y Manolo con 4:08 cerraba la participación maratoniana del club, emocianado, exaltado y más feliz que nadie. Cuando lo vimos Jose y yo, nos abrazamos de la emoción y la felicidad de vernos allí, cuatro horas después de comenzar nuestra aventura, sanos y salvos. Cansados... pero felices.
Nos hicimos muchas fotos, cada uno con su medalla. 14 medallas nos trajimos de Lisboa y una copa que hacía alusión al tercer puesto de Manoli. ¡¡¡Qué más pedir!!! Bueno, quizás una mejor gestión de la organización del evento, que centrado en la maratón, abandonó un poco al resto de participantes que en suma eran más que nosotros. Finalizaron 1.151 en la maratón, 1.150 en la media y unas 400 personas en la carrera de 6 kms. De ellos 14 eran de Chinchilla y dejaron una imborrable huella en Lisboa. En Lisboa... pero también en nuestros respectivos recuerdos. Fotos y más fotos durante los siguientes días. Paseos, visitas, risas, cachondeo... redondearon unos inolvidables días. Irrepetibles....

sábado, 21 de noviembre de 2009

¡¡Qué poco que queda para llegar Lisboa!! A conquistar el Estadio Primero de Mayo


Hoy hemos realizado la última de las tiradas largas, 22 kms, por las inmediaciones de Chinchilla, buscando la zona más llana posible, aunque como siempre, con algunas rampas. Salimos cerca de las 8:45 de la plaza Morales, Manolo, Multi, Diego, Pedro y un servidor. Salimos camino de las barbacoas, después giramos hacia la izquierda buscando el portichuelo. Cuando bajamos por San Miguel fuimos por la cuesta de las cabras , esta vez descendiendo, camino de la Rozas, y de ahí a la carretera de la Felipa. Subimos una pequeña rampa de la carretera y giramos hacia el circuito de velocidad. Torcimos a la izquierda en dirección al Pozo de la Peña, y desde ahí a la plaza, pero esta vez por el camino de la derecha. Lo primero que es reseñable es el molesto viento que nos hizo, sobre todo en el tramo desde el circuito de velocidad y el pozo de la peña. Era insufrible hacer frente a esas fuertes rachas de viento que te paraban en seco.
Personalmente he de decir que he acabado con muy buenas sensaciones. Al final hemos salido a 5:30 min/km de media, lo cual no es baladí, teniendo en cuenta el camino a veces rompepiernas y los últimos 5 kms subiendo. Entre el kilómetro 10 y el 17 decidí mantener un ritmo flojillo, junto a Morales y detrás (a varios metros) del Multi y Pedro. Pero en el kilómetro 17 y pico en el Pozo de la Peña, subí el ritmo junto a Pedro, subiendo, y cerca de 5min/km. Total, que llegamos en dos horas y un minuto a la Plaza, 14 minutos menos que el tiempo que hicieron ellos la semana anterior en el mismo circuito. Tanto Morales, como Multi y Manolo llegaron 5 minutos detrás de nosotros y bajaron 9 minutos en el mismo circuito de la anterior semana. Muy contento por tanto, sobre todo de las sensaciones. Acabar los últimos 5 kilómetros sin parar de subir, y acelerando, acabando a sprint no tiene precio. A partir de ahora a bajar kilómetros, a cuidarnos y a llegar a Lisboa en las mejores condiciones.

lunes, 16 de noviembre de 2009

II Carrera Popular de Bienservida


Bienservida se ha consolidado con un circuito más corto que el año pasado (8700 metros) pero exigente. Quizás no tan espectacular como la subida al nacimiento del Río Turruchel, donde nos llevaron en 2008, pero sí más apto para "todos los públicos". En la imagen aparecemos Cuevas, Gato y un servidor, que apretamos los dientes para hacer esta carrera tan dura en algunos tramos. A decir verdad, Gato fue a medio gas, seguramente su carrera más cómoda desde que ha participado en el circuito de carreras populares de la Provincia de Albacete. Quiso hacerla conmigo para acompañarme, e incluso me llevaba las aguas, como hacen las liebres de los grandes marathonianos. Recordamos que este galgo que corrió junto a mí, suele bajar de 1:24 en las medias marathones, y de 37 en las carreras de 10kms
El circuito consta de dos vueltas a los alrededores de Bienservida. Comenzábamos con dos kilómetros y pico de bajada. Allí se lanzó todo el mundo. Al pasar por el 2,2 más o menos, comenzábamos a subir levemente con algunas rampas con más desnivel que otras. Así durante algo más de un kilómetro. A partir de entonces comenzó lo más duro: 800 metros de subida por el pueblo. Algunos nos quedamos un poco perplejos cuando torcimos desde el camino a las calles de Bienservida y vimos esas endiabladas rampas en las que no avanzabas rápido, por mucho que quisieras. Este duro tramo de carrera estaba compuesto por dos cuestas separadas por un pequeño descanso de 100 metros. Aunque no sé si es adecuado llamarlas cuestas o directamente pared, porque era increible cómo se enganchaba en los gemelos. Los últimos 200 metros fueron menos exigentes: una pequeña bajada, seguida de la recta de llegada a meta picando para arriba.
Las sensaciones fueron irregulares. Es cierto que los dos primeros kilómetros fueron demasiado rápidos. El primero lo pasamos en 4:10 y el segundo en 4 minutos justos. Bajando... pero hay que darle a las piernas. Cuando comenzamos a subir por el kilómetro de subida más suave todavía seguía teniendo unas sensaciones magníficas. Pero... llegó la cuesta de gran pendiente. Era una pared, entre 15-20% de desnivel. Me quedé un poco clavado, pero creo que eso le pasó a todo el mundo. Subí agonizando y cuando vi la meta y sabía que tenía que dar otra vuelta... se me cayó un poco el alma al suelo. Pero saqué la casta de donde pude (no hay que olvidar que apenas 48 horas antes había hecho una tirada larga de 25 kms en progresión y tenía el tendón de aquiles tocado). La bajada la seguimos haciendo rápido. Gato me animaba: "Esto no es nada para ti, si te haces 25 kms con la gorra...". Ya... pero esos 25 kms no eran tan rápidos, pensaba yo para mis adentros. No obstante, aguanté. La subida más suave la hice a ritmo, dejándome energía para el premio final. Subí la cuesta mejor que en la primera vuelta, y me pude dejar fuerza para hacer el sprint de meta. Finalmente, calcamos la primera y la segunda vuelta. Sólo hicimos esta última unos 18 segundos más despacio, lo que en una carrera dura como la que habíamos realizado no es nada malo. La media fue de 4:49 min/km, y en una prueba donde el que ha ganado ha ido a 3:35 min/km, cuando suele ganar con 3:10 en esta distancia, indica que fue una velocidad más que aceptable. Total, que quedé el 181 de la general (la primera vez que quedo entre los 200 primeros) y el 44 de mi categoría (primera vez entre los 50 primeros). Más que contento... pero demasiada agonía. A Yeste no voy. Me tomaré un descanso de cara a Lisboa. La capital portuguesa será la última estación de esta segunda parte de la temporada.
El club brilló a un gran nivel. Segundo por equipos, hemos sacado 29 puntazos sobre 30, lo que nos consolida en la élite de las carreras populares de Albacete. El TopOcho fue magnífico. Patri quedó el octavo de la general y el quinto de su categoría. Curro volvió a subir al podium en su categoría, segundo, mientras que quedó entre los 20 primeros. Le siguieron Diego, Mariano, Remo, José Ángel, Colo y Paqués con tiempos buenísimos, y todos ellos entre los 150 primeros de la carrera. Entre Colo y Paqués llegó Tomás Pastor, pero al no estar inscrito en el Circuito, no pudo puntuar para el equipo. De ahí para abajo llegaron otros 12 atletas. Por orden, Juan Calero, Cuevas, Gato, Cosme, Manoli, Juan Ramón, Juan, Paco Abad, Isa, Manjavacas, Masi y Aquilino. Manoli quedó primera de su categoría (nadie consigue bajarla del podium), y nos llevamos un jamón por ser el tercer equipo con más personas llegasas a meta ¿Qué más pedir?
El circuito acaba en Yeste con la que será la trigesimocuarta prueba, otra localidad serrana, a más de hora y media desde la capital, y que volverá a ser -no me cabe la menor duda- otra fiesta del atletismo popular. Ahí volverá a dar guerra el club, y a inundar los caminos de la sierra y los podiums del verde pistacho...

viernes, 13 de noviembre de 2009

La última de las grandes tiradas: 25 kilómetros a ritmo progresivo

Ya vamos camino de Lisboa. Hoy José Ángel y yo hemos realizado la última de las grandes tiradas largas para la preparación de los 42.195 metros que tendremos que superar a zancadas en la capital portuguesa. Han sido 25 kilómetros en ritmo progresivo, de menos a más, acabando algunos kilómetros a un ritmo endiablado. Gato nos acompañó durante más de 18 kilómetros en su fase de recuperación tras 3 semanas de descanso. La primera parte (12,5 kms) los hemos terminado en 1:11:30, es decir a 5:43min/km. La vuelta ha sido mucho más rápida, 1:04:15 a 5:08min/km. Pero además ha habido kilómetros rapidísimos, a pesar de que teníamos el ligero viento en contra. Entre el kilómetro 13 y el 15 bajamos a 5:05-5:10min/km. Después volvimos a bajar el ritmo para llegar frescos a 5:20-5:25 min/km más o menos. Entonces fue cuando nos lanzamos, pues entre el kilómetro 18,5 y el 21,5 imprimos una mayor velocidad a nuestras piernas, haciendo esos 3 kilómetros a una media de 4:40 min/km, con tramos a 4:25min/km. Es decir, demasiado rápido para mis 84 kilates de peso. Pero aguanté al lado de José Ángel lo que pude, excepto los últimos 500 metros, donde Jose se marcho por debajo de 4:30. Tras dejar a Gato estuvimos un kilómetro y medio relajados, casi a 6min/km, y después lso dos últimos volvimos a bajar el ritmo. Total, 2:15:15, y una media de 5:28 min/km. Ahí es nada.
Tras esta tirada larga estoy mucho más animado. Lo cierto es que la media marathon de San Javier me dejó un poco... bajo. ¿Por qué? No fue por la marca, que considero para mi pesazo un marcón (aunque algunos eso es ir casi de paseo). Fue por los últimos 6-7 kilómetros donde sufrí en exceso por culpa del viento y de molestias (más que molestias, cansancio) en los sóleos y tobillos. Ya tengo cita con Javi, a ver si me descarga un poco la tensión acumulada de los ya más de 500 kilómetros que tengo en las piernas desde el 1 de septiembre. Hacer la marathon, disfrutar de la capital lisboeta, a pasarlo bien con los compañeros del club... y a descansar en diciembre... que ya lo tenemos bien merecido.

lunes, 9 de noviembre de 2009

IV Media Marathon de San Javier: nueva marca personal


Menudo carrerón en San Javier. Me duelen los gemelos, los ponga en la postura que los ponga. Cuando Pedro y yo nos encontramos con Patri y Mariano en la entrega de los dorsales, augurábamos una buena meteorología. Y fue en parte así. La temperatura excelente, 16-17 grados al empezar y casi 20 al terminar. No había una excesiva humedad, aunque al borde de la costa siempre hace más que en el castillo de Chinchilla. Por entonces no hacía viento, y lo único que soplaba era una suave y a veces moderada brisa que parecía que no nos molestaría mucho. Pero el Dios Eolo... ya sabéis cómo se las gasta. La élite chinchillana (Patri y Mariano) se fue para los primeros puestos de la parrilla, y Pedro y un servidor nos quedamos por en medio. Mi objetivo era bajar el 1:43:18 de Villarrobledo y además en una prueba homologada por la RFEA. Aunque creía que podría acercarme al 1:40 si se daba bien y las condiciones meteorológicas lo permitían. La carrera era dos vueltas a un circuito urbano. Comenzaba por el centro de San Javier y se salía a una gran avenida que en una recta de casi 3 kms te llevaba al paseo marítimo. Era llano pero picando ligeramente para abajo. Desde allí al km 7,5 más o menos la carrera transcurría por el paseo marítimo ida y vuelta totalmente llano. Pero había que volver por la dichosa avenida y para más INRI con el viento en contra. Yo fui con Pedro hasta el km 8 a una media más o menos de 4:40-4:45. Entonces lo dejé ir porque lo veía más fuerte, y me daba la impresión de ser un pequeño lastre. Lo veía fuerte... y así lo demostró con un tiempazo de 1:38 (a pesar del puñetero viento). El km 10 lo pasé en 47:15 con buenas sensaciones. Además, si miraba mis tiempos en las carreras de 10 kms este verano, en ninguno había bajado de 47:45, (casi todos en torno a 48-49) y mi mejor tiempo desde entonces era los 44:40 de PozoCañada, maqueados claramente por los 400 metros menos. Por eso estaba bastante contento. Llevaba buenas sensaciones, pero los pinchazos en el aquiles esta semana me tenían un poco a la guardia. No los noté, gracias a los hados de la naturaleza. Pero estaba precavido. Bajé el ritmo para beber agua, giro una esquina, paso por el km 11 y de nuevo la avenida hacia el paseo marítimo. Ahí cometí el error. En vez de regularme, bajé la avenida a 4:35-4:40, y cuando pasé por el 14 noté el cansancio en los tobillos y los sóleos. También el cansancio de la semana, que por cuestiones profesionales me han llevado a hacer más de 2.000 kms en tren en ida y vuelta a Madrid, llegando ayer a las 21:00 a mi casa. Por eso, de nuevo bajé el ritmo, para no reventarme, cercano a 5min/km hasta el 16-17, pensando que desde allí daría un golpe de mano. Pero había que subir la dichosa avenida para arriba, con un desnivel ínfimo 0,8, pero que picaba, y además con un viento horrible, que se había despertdo, frenando el ritmo, y haciendo endiabladamene insufribles los 4 kms de llegada a meta. En mi mente estaba el 1:42. Sabía que manteniendo 5min/km lo hacía. Pero sufría, viento en contra huracanado, sobrecarga en los sóleos.. y apretando los dientes. Llegamos al estadio de atletismo... había que dar una vuelta, miro el tiempo, 1:40:30... lo consigo, lo consigo... apreto, y cuando piso la alfombrilla veo mi reloj y veo 1:41:53. Me temblaban las piernas y levantaba los brazos.

Increible el crono de Patri, el 11 de la general y el 6 de su cateogría con unos maravillosos 1:18; Mariano se batió a los cuatro vientos con las adversidades de eolo y sacó un tiempazo de 1:27; Pedro, más ancho que largo, se comió un 1:38, volviendo a un óptimo estado de forma. El que suscribe, muy contento con bajar su marca en más de minuto y medio. En cuanto a la organización, un 10. Una magnífica bolsa del corredor, con una camiseta de manga larga técnica, muy buena, negra y roja, unas mallas piratas, un trofeo, unos calcetines, verdura, lechuga, avituallamiento excelente... vamos, para repetir cuando el viento no venga en contra. Después nos fuimos a un restaurante de Lo Pagán, donde nos comimos una excelente paella mixta, acompañada de otros manjares, y vuelta a casa para descansar.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Perfil 24 kms... ahí es nada


Menuda tirada larga la del sábado que ya he comentado. Aquí está el perfil. Los primeros 10 kms fueron muy duros, y tras 10 kilómetros más suaves, de bajada, llegó el premio final.