domingo, 31 de enero de 2010

Ayyyyyyy qué dolor!!! Pobres piernas!!!


Repito la misma imagen que el año pasado en este blog porque me parece más que significativa. En la fotografía se aprecia el gran desnivel que hay que superar en la subida a la aldea de los Villares, cuando todavía quedaban más de tres kilómetros para llegar a la meta de Elche de la Sierra, una localidad enclavada en las primeras estribaciones de la Sierra del Segura de Albacete. Además, nos quedaban unos tres kilómetros nada cómodos y para mí los peores.

El título de la entrada en este blog es la transcripción exacta de mis pensamientos cuando llegué a meta junto con Ovidio y Paco. Pero retrocedamos un par de horas. Antonio, Uge, Miguel Ángel y yo llegamos casi a las 16:00 a la recogida de dorsales. Allí nos encontramos con las máquinas: Mariano y Patri que hacían lo propio. Mariano se me acerca y me dice que está un poco enfermo, que va a salir a tope pero que siempre se le da mal la carrera... ¡¡¡Bendita enfermedad!!! Una hora justa se clavo el amigo. ¡¡¡Qué máquina!!! De Patri ya ni hablo, que con el puesto 13, a este tío le vamos a tener que poner una cláusula de rescisión que ni el Messi. José Ángel otro que tal baila, que está muy mal, que no sabe qué va a hacer... y se mete 1:05. Se nota quién está preparado para esto del running y quién (como yo) forzamos nuestro organismo a hacer algo para lo que no tenemos cuerpo. Menos mal que los hados de la naturaleza me dotaron de una eterna capacidad de sufrimiento, y yo agacho la cabeza y tiro para adelante... como los de Alicante. En fin... volvimos al coche a cambiarnos y colocarnos el dorsal en la camiseta, a echarnos las cremas en las pelotas y en los pezones (que si no estuviéramos rodeados de atletas pensaría que estamos en una peli de estas guarras, y además con sólo tíos), y a calentar durante unos breves 10 minutos antes de colocarnos en la línea de meta. Otra vez estábamos allí, un año después, comenzábamos el Circuito de Carreras Populares de Albacete en la serrana localidad de Elche de la Sierra con los 14,4 kms más incómodos de la temporada.

Esta vez no sonó el disparo. Pero aquí nadie sabe eso de "Correr es de cobardes", y más bien se utiliza otra frase popular (y un poco barriobajera) como es "maricón el último". Salimos escopetados por las calles de Elche, dimos un primer kilómetro de visita turística por el pueblo, para después bajar durante casi dos kilómetros hasta un arroyo. Ahí empezó el calvario, las duras rampas del Puerto Lope. Más de dos kilómetros de subida, coronados por otro kilómetro y medio aproximadamente de toboganes. Era insufrible, inacabables esas rampas. Tiraba de cuádriceps, de gemelos, para arriba, para arriba... no llegábamos. Cuando creíamos que terminábamos empiezan esos toboganes anteriormente citados. Pero por fin comenzamos a bajar, dos kilómetros picando para abajo que me salieron a 4:25 de media. Allí pillé a Ovidio (Obi Wan Kenobi) y a su cuñado Paco. Con ellos ya fui hasta meta. En el kilómetro nueve, justo cuando acababa la bajada, empezamos a subir otra rampa de más de medio kilómetro dura, dura. No la recordaba tan dura... esto de la memoria... que por lo visto es selectiva. Otra bajada de kilómetro y medio, la gente tirándose a tumba abierta... pues nada, a seguir. Y llegamos al kilómetro 11, el punto más bajo de la carrera. A partir de ahí sufrimiento máximo. Primero con una rampa extrema en la subida de los villares (la fotografía) de unos 400-500 metros en la que andando irías más rápido. Después algo más de 3 kilómetros de subida, con toboganes, y con los músculos ya destrozados. El final, un sprint en llano durante unos 300 metros, donde recuperas el aliento y dábamos un buen suspiro.

La actuación del equipo... pues de nuevo demostrando que son unos máquinas. Patri con 54 minutos demostrando ser un keniata que se ha pintado de blanco, Javi con 58 minutos y una espléndida forma antes de afrontar su segundo reto maratoniano en Valencia, con una hora justa entraron Diego y Mariano (este último apenas unos segundos después de Diego). ¡¡Qué decir de estos máquinas!! Diego es un portento físico que apenas entrena un poco y se pone como un toro. Y Mariano sobran las palabras... se deja hasta el último aliento en la carrera, por lo que suma a su excelente físico una garra, que ya la quisieran/quisiéramos muchos. José Ángel, cinco minutos después de ellos entraba haciendo un magnífico tiempo. Un crono que se engrandece en tanto en cuanto hace apenas un mes ha comenzado a entrenar tras el largo descanso postmaratoniano. Con 1:07 entraron otros tres máquinas: Colo, Remo y Uge, cerrando el un TopOcho de muy buen nivel. A partir de entonces ya fuimos entrando a goteos. Tomás Pastor entró con 1:09, Miguel Ángel con 1:11, Pedro con 1:12, Antonio (aunque no aparezca en el listado por olvidarse poner el chip) entró con 1:13, dos minutos después (1:15) llegamos Paco, Ovi y un servidor, seguidos muy de cerca por Juan (1:17), y cerraron la participación del club Dionisio Almendros con 1:22 y el sempiterno máquina Juan Manjavacas con 1:24, reservándose para la media maratón de Albacete, cuando él y yo salgamos con Patri y entonces daremos un golpe de mano al TopOcho del club.

Ala! Pues otro año más comenzamos a finales de enero, otra vez en Elche, y otra vez con sufrimiento. La próxima es Balazote, con muchas ausencias (entre ellas probablemente la mía, aunque eso importe poco para el topocho del club), y después un par de semanas de descanso hasta Molinicos, donde habrá que ir a sufrir de nuevo... y todo esto, como dijo Ovidio, por una candelaria...

domingo, 24 de enero de 2010

Media Maratón de Santa Pola: IMPRESIONANTE

Así acabó mi tercera aventura en Santa Pola: rodeado de gacelas y tras una buena comida en la que recuperé -sin duda- los 2.165 calorías que el gps dice que perdí en la carrera. Antes de las diez de la mañana ya nos encontramos con Mariano y Patri en las calles de esta bonita ciudad costera. Poco después llegaron la trupe de chinchillan@s dispuestos a recorrer los 21.097 metros que la organización nos hizo recorrer. Susana, María del Mar, Jose y un servidor pasamos la noche anterior en Guardamar del Segura para no madrugar en exceso el día de la carrera. También, por qué no, para pasar parte del finde en la costa alicantina. Mi intención era tomarme Santa Pola como un entrenamiento de calidad: 21 kilómetros a un ritmo algo mayor de los que suelo poner en los rodajes. La previsión era hacerla entre 1:50 y 1:55 y disfrutar un poco del paisaje de la playa y después de la gastronomía mediterránea. Todos temíamos por la meteorología. La Agencia Española de Meteorología decía que iba a llover, mucho y con viento. Sin embargo esto no ocurrió hasta las 17:00 cuando salíamos en dirección a la fría Mancha tras la buena comilona. Nos hizo un excelente día, con bastante sol, una temperatura adecuada para correr (12-14 grados) y poco o nulo viento. Una excelente meteorología para una excepcional e impresionante carrera que este año aunó a 6.800 inscritos, de los que finalizaron 6.000. Son unas cifras de mareo que muestran la calidad de la prueba a la que -año a año- van viniendo más atletas de toda la geografía española. Casi todos los que leéis este blog conocéis la carrera. Es completamente llana (el único atisbo de cuesta es de 100 metros en el kilómetro 11 y con apenas pendiente), bastante rápida porque son largas avenidas, muy animada, con mucho público, bandas de música, altavoces, y cuyo único peligro es el mental debido a esas largas rectas que se hacen casi interminables. El ganador en categoría masculina fue Erick Kibet, que además consiguió batir el record de la prueba e hizo un crono espectacular, 1:01 pelados.
Con la intención de hacer ese tiempo entre 1:50 y 1:55 salimos Multi, Juan y yo. El resto de compañeros iban a su guerra particular. Baste decir que todos ganaron. Increíbles los galgos del C.A. Chinchilla: 1:16 Patri, 1:22 Javi (aunque éste corrió como de Cuenca, ya tiene amonestación oficial por parte del club), 1:23 Mariano y 1:24 Diego. Todos ellos batieron sus respectivos registros en esta distancia. Un compañero nuevo, Juan Carlos Maeso Asunción, hizo un registro muy bueno de 1:42 en tiempo real y Pedro acompañó en su primera media maratón a Carlos y María que realizaron 2:29. Entre medias llegábamos Multi, Juan y yo en 1:47 y 1:54 respectivamente. En un principio fuimos juntos, marcamos los 5 primeros kilómetros en 5:20 min/km, y los dos siguientes a 5 min/km justos. Multi se encontraba fuerte y tiró del carro, pero Juan se sentía un poco cansado y con problemas en los gemelos. Entonces decidí quedarme con Juan, porque para hacer 1:47, que para mí no es más que repetir otros cronos del año pasado, prefería correr junto con un compañero que iba un poco peor, y disfrutar de la carrera y el llano recorrido. Poco a poco fuimos bajando el ritmo, 5:15, 5:25, 5:30 y los últimos kilómetros a 5:45. Finalizamos con 1:54 contentos pese a todo. Yo por hacerme un entrenamiento de calidad y no haber forzado, y Juan por haber acabado en el tiempo previsto pese a los problemas físicos y la baja forma por el parón navideño.
Pero como casi siempre, lo mejor vino después. Una comida de esas que te dejan más que satisfecho en lo culinario y en lo personal. Lo pasamos bien, comimos más de lo que aconsejan, bebimos y nos reímos. Recordamos hazañas en esto del running, seguimos todos boquiabiertos con los cronos que hace Patri y con la mejora que día a día demuestran Mariano y Diego. Aunque eso sí, en esta carrera no hubo clase media: élite y mantas. Pero todos nos igualamos comiendo y riendo, que es lo importante ¿Qué más queremos? Bueno... siempre se puede pedir algo más... pero en este caso quedamos contentos. Una buena comida cerró un día atlético para recorar: correr junto a 6.000 personas al nivel del mar, con una temperatura envidiable, y después me obsequian con una camiseta, una toalla, una mochila, un trofeo, frutas, bebidas, barritas, dulces... ¡¡¡Qué pedazo de entrenamiento!!!

jueves, 7 de enero de 2010

Año nuevo, retos nuevos, instrumentos nuevos...


Escribo esta corta entrada para aquéllos que ya pensabáis que había dejado esto del running, pues llevaba exactamente 4 semanas sin dar señales de vida. He descansado, he reflexionado y con la cabeza fría he hecho repaso del año y perspectivas para los próximos 365 días. El año 2010 ha entrado, y por mucho que nos resistamos, al final nos proponemos muchas cosas antes de cerrar el año. Evidentemente no voy a contar todos los propósitos extra-atléticos. Pero sí rápidamente los que tienen que ver con esto de "correr". El año pasado me proponía para 2009 bajar de 1:45 en media maratón, hacer un 10kms por debajo de 46 minutos y acabar una maratón... y finalicé dos veces los 42,195 kms, (además una de esas veces por debajo de las cuatro horas), bajé por dos veces de 1:45 en media (1:41 y 1:43), y una vez de 46 minutos en un 10 kms (44:40). Tengo muy difícil superar estos retos para el 2010. ¿Qué me he propuesto? Hacer al menos una media maratón de montaña y un kilómetro vertical; bajar de 1:40 en un medio maratón, y hacer 43 minutos en un 10kms. Imprescindible para eso es bajar de peso. Me he propuesto llegar a 80 kgs (actualmente estoy en 84-85), pero con acercarme a ellos ya estaría contento. Para este año me he propuesto también llevar un entrenamiento más "ordenado". Me he propuesto dos picos de forma. El primero será para abril-mayo, y el segundo para septiembre-octubre. Entre medias, en junio descansaré. Esos dos picos de forma me exigen hacer para cada uno de los ciclos, un primer mes de fuerza-potencia-capacidad aeróbica (cuestas y rodajes); un segundo mes de potencia aeróbica (rodajes, cambios de ritmo y tiradas largas) y un tercer mes de potencia-velocidad (cambios, series, rodajes).
Nuevos instrumentos... y es que los reyes este año han sido muy generosos, y me han traído un GPS para medir cada uno de mis entrenamientos con la máxima fiabilidad. Es un GEONAUTE Keymaze 500. Tiene ventajas e inconvenientes sobre el Garmin. En principio tiene más opciones relativas a la montaña. Te mide el desnivel acumulado positivo y negativo, la velocidad de ascensión, te marca la ruta a seguir si previamente la introduces desde el google earth u otro programa parecido, además de todo lo que se le puede pedir para entrenamiento running (distancia, ritmo, velocidad, calorías, etc). Inconvenientes: no te mide la frecuencia cardiaca y tampoco tiene la opción de lap (ambas cosas lo hace el keymaze 700). No me importa, pues lo más interesante para mí es el tema de las distancia y el ritmo. Cuando lleguemos a la montaña, también el tema del desnivel. Estoy muy contento y con ganas de utilizarlo hasta extenuarlo. Medir y medir...
Bueno... de todo eso os iréis enterando. Voy calentando motores... pero sólo calentando, que no quiero griparme... abrazos a tod@s

viernes, 11 de diciembre de 2009

Lisboa Seaside Maratona 2009: objetivo cumplido, gran éxito del club



32 horas antes de la maratona de Lisboa 2009. Era la una de la madrugada y algunos componentes del club despedíamos el viernes en una estrecha calle del bonito barrio lisboeta de Chiado, disfrutando de unas caipiriñas entre risas, cachondeo y algo de cansancio. Pero retrocedamos unas horas de tan pintoresca imagen de unos atletas que se disponían a desafiar a los kilómetros y las cuestas de la capital portuguesa. Eran las 10:30 de la mañana del viernes 4 de diciembre cuando 15 componentes del C. A. Chinchilla (13 en la Plaza de La Mancha y 2 en Albacete) montábamos en un microbus que nos conduciría a la Terminal 1 del aeropuerto madrileño de Barajas. Ya comenzó el cachondeo dentro del auto, aunque en ese momento no pensábamos que esa sensación se iba a alargar durante casi cinco días.
A la 17:00 salía nuestro vuelo a Lisboa, aunque se retrasó casi una hora, tras las diferentes vicisitudes a las que nos sometió EasyJet. Hacinados en el autobús o esperando extrañados en las pistas de aterrizaje, aguárdabamos nuestro embarque mientras las maletas estaban acomodadas en las tripas del añorado aeroplano. En 55 minutos desde el despegue ya aterrizábamos en la ciudad lisboeta, aunque con el cambio de hora habíamos retrocedido 5 minutos en el tiempo. Allí estábamos en una tarde ya anochecida: Arturo, Verónica, Manoli, Curro, Juan, Paqui, Susana, María del Mar, Francis, José Ángel, Manolo, Mamen, Multi, Moncho y Cosme.
Lisboa es una preciosa ciudad europea, con cierto aire decadente, de estrechas y antiguas calles portuarias y grandes avenidas en sus contemporáneas reformas. Fueron cinco días de comidas a un precio bastante ajustado, sabrosas y baratas cervezas Sagres, de muy amistoso trato de los lugareños y de escuchar, allá donde íbamos, el sonido del castellano voceado por los numerosos españoles que cruzamos la península a nuestro vecino país. Nuestra estancia en el hotel fue bastante placentera, con un generoso desayuno en altura ante las vistas de las calles de la capital portuguesa. El primer día visitamos uno de los lugares recomendados: la cervecería Trinidade. Construida en el interior del monasterio de los trinitarios, este restaurante hizo honor a su fama, ayudándonos a degustar un excelente "bacalao a brás", amén de otras exquisiteces de la tierra y mar lisboeta. Tras la cena algunos fuimos a visitar, ya a altas horas, el barrio de Chiado, en busca de una buena caipiriña para degustar. La foto es muestra de esta temeridad, apenas 32 horas antes de desafiar a Filípides (y a doblegarlo con mucho éxito me atevo a decir).
El sábado, tras degustar el ya nombrado desayuno, y con una meteorología bastante adversa (lluvia y viento) fuimos a recoger los dorsales de los 14 que íbamos a participar en alguna de las tres pruebas del domingo (maratón, media maratón y 6 kms). Ya comprobamos en la expo maratón que Lisboa no era París. Evidente, además de que ya íbamos avisados por la escasa participación (1.300 frente a 32.000). Aunque algunos le sacaron partido a la pequeña exposición, llevándose un buen masaje en el cuello. Efectivamente, cuando Manolo recibió tan valioso manoseo en el cuello, ya sabía que iba a acabar la maratón. Un día cargado de hidratos... y de buena cerveza. Nada nuevo. Algunos hacían turismo, mientras otros nos encomendábamos a los hados de la naturaleza para sobrevivir al evento que en escasas horas tendría lugar sobre las calles que pateábamos.
Eran las 7 de la mañana del domingo cuando aguardábamos algunos a que abrieran el restaurante para el desayuno. El miedo comenzó a subirme de pies a cabeza. No me entraba nada, y el estómago me estaba jugando una mala pasada fruto de los nervios pre-maratonianos. El humor, que nunca faltó, sino que fue muy abundante en los 5 días de experiencia, nos hizo de terapia en esos momentos antes de la prueba. Manolo, Multi, José Ángel y un servidor (Cosme), en compañía de los/las que afrontarían la prueba de 6 kms, acompañados además de la gran reportera, Mamen, cogíamos el metro camino del Estadio Primero de Mayo. Los que iban a competir la media maratón, Manoli, Curro, Moncho y Juan, aguardaban algo más (su salida era a la 10:30 de la zona baja de Lisboa). Aunque eso sí, Juan salió a despedirnos en pijama a la boca de metro. Ya veíamos el ambiente maratoniano, cuando dejamos nuestras pertenencias en manos de los colaboradores de la organización, echamos la meadita del miedo, y calentábamos, planificando nuestra estrategia. Lo cierto es que salió casi a la perfección, dadas las circunstancias meteorológicas (el fuerte viento) y del recorrido (sinuoso, con cuestas y a veces un poco anodino).
Los primeros en salir fuimos los maratonianos, a las 9:05. Primer fallo de la organización. Antes de salir a las calles lisboetas dimos vuelta y media a la pista de atletismo. ¿Es que nadie de la organización ha corrido alguna vez? Los primeros evidentemente perdieron unos segundos esperando a que los últimos completaran la primera vuelta. A las 9:20 tomaron la salida los que disputaron la carrera de 6 kms. La llamada "corrida familiar" era una prueba no competitiva, sin chip. Susana, Mª Mar, Paqui, Arturo, Verónica y Francis llegaron de dos grupetos, disfrutando y recibiendo una merecida medalla. Cuando ellos llegaron, nosotros apenas llevábamos 9-10 kms. El recorrido de la maratón puede dividirse prefectamente en 3 partes. La primera, de unos 15 kilómetros, es un tortuoso rompepiernas por las avenidas de la zona alta de Lisboa. Pasamos junto a la Universidad de Lisboa y ante el Estadio del Benfica (Estadio de la Luz). Un tramo bastante feo y con escasa/nula animación. Al pasar por el kilómetro 15 hicimos un descenso hasta la media maratón. Nos dio tiempo a recuperar, no sólo por la orografía, sino porque pasamos seguramente por la parte más bonita de la carrera: la plaza del Marqués de Pombal, el Rossio y la Plaza del Comercio. Tras superar la media maratón (los cuatro la pasamos en 1:56:30, a 5:31min/km), pasamos a la segunda parte, 16 kilómetros totalmente llanos, paralelos al puerto, peron donde tuvimos que sufrir el fuerte viento. El principio del llano fue también la parte más emotiva, pues nos esperaba Mamen con la cámara, y casi al mismo comenzar nos cruzamos con nuestros compañeros de la media. Cuando divisamos a Manoli, Curro, Moncho y Juan, gritamos, saludamos, nos fotografiaron y reimos durante un rato. Nos dieron fuerzas, animaron nuestros corazones, y olvidamos momentáneamente las penurias de 23 kilómetros ya recorridos. Entonces ellos llevaban ya más de 9 kms. Viento racheado en contra hasta el kilómetro 27 cuando pasamos cerca del monumento a los descubridores. Media vuelta, y 10 kilómetros con el viento a favor hasta el kilómetro 37, allí donde hace 11 años se ubicó la Expo Universal de 1998. Mis kilómetros más rápidos fueron sin duda entre el 17-32, donde mantuvimos un ritmo de 5:15-5:25 durante todo el tiempo. Incluso nos permitimos bajar a 4:55 en uno de ellos. En el km 27 Manolo abandonó el grupeto, contento por aguantar tanto tiempo con nosotros a pesar de su escasa (escasísima diría yo) preparación. Apenas 6 semanas a 25-35 kms a la semana. Impresionante. En el km 30 Multi también nos dejó, y siguió a un ritmo más cómodo. Dos kilómetros después, yo también habría abandonado a Jose, pero éste prefirió (le estoy muy agradecido por ello), sacrificar varios minutos de su tiempo, para ayudarme a superar los últimos 10 kilómetros. Tuve un bajón anímico en el kilómetro 32. No fue el famoso muro, pues apenas bajamos el ritmo... pero sí psicológico. He dicho tres partes... y es que ahora venía la más dura: unos cinco últimos kilómetros se subida hasta la meta y el tartán del Estadio Primero de Mayo. En ese momento nuestros compañeros de la media habían llegado en 1:45 Manoli, Curro y Moncho y apenas tres minutos después Juan. Manoli coniguió un pedazo de tercer puesto en su categoría, recompensado con una copa cuyo tamaño no hacía honor -ni mucho menos- al mérito conseguido y a la gran atleta que es ella. Yo entonces estaba en lo mío: el sufrimiento. Apoyado en Jose Ángel subí las cuestas con la cabeza gacha, apretando los dientes y nunca bajando de 6min/km. A unos 400 metros de la meta vimos a nuestros compañeros. Nos animaron, gritaron nuestro nombre, nos hicieron fotos, Jose y yo nos abrazábamos, sonreíamos a pesar del cansancio. Casi lloro de emoción. Habíamos llegado... sólo faltaba que nuestro corazón pudiera con esos metros finales. Cuando entrábamos en el Estadio ponía 3:56... levantábamos los brazos, Curro nos fotografíaba en la recta final... 3:57:07. Abrazados y sonriendo, nos felicitábamos por haber sobrevivido a esta dura prueba donde el recorrido nos tendió una trampa. Multi llegaba apenas 5 minutos después de nosotros, con un crono de 4:03, y Manolo con 4:08 cerraba la participación maratoniana del club, emocianado, exaltado y más feliz que nadie. Cuando lo vimos Jose y yo, nos abrazamos de la emoción y la felicidad de vernos allí, cuatro horas después de comenzar nuestra aventura, sanos y salvos. Cansados... pero felices.
Nos hicimos muchas fotos, cada uno con su medalla. 14 medallas nos trajimos de Lisboa y una copa que hacía alusión al tercer puesto de Manoli. ¡¡¡Qué más pedir!!! Bueno, quizás una mejor gestión de la organización del evento, que centrado en la maratón, abandonó un poco al resto de participantes que en suma eran más que nosotros. Finalizaron 1.151 en la maratón, 1.150 en la media y unas 400 personas en la carrera de 6 kms. De ellos 14 eran de Chinchilla y dejaron una imborrable huella en Lisboa. En Lisboa... pero también en nuestros respectivos recuerdos. Fotos y más fotos durante los siguientes días. Paseos, visitas, risas, cachondeo... redondearon unos inolvidables días. Irrepetibles....

sábado, 21 de noviembre de 2009

¡¡Qué poco que queda para llegar Lisboa!! A conquistar el Estadio Primero de Mayo


Hoy hemos realizado la última de las tiradas largas, 22 kms, por las inmediaciones de Chinchilla, buscando la zona más llana posible, aunque como siempre, con algunas rampas. Salimos cerca de las 8:45 de la plaza Morales, Manolo, Multi, Diego, Pedro y un servidor. Salimos camino de las barbacoas, después giramos hacia la izquierda buscando el portichuelo. Cuando bajamos por San Miguel fuimos por la cuesta de las cabras , esta vez descendiendo, camino de la Rozas, y de ahí a la carretera de la Felipa. Subimos una pequeña rampa de la carretera y giramos hacia el circuito de velocidad. Torcimos a la izquierda en dirección al Pozo de la Peña, y desde ahí a la plaza, pero esta vez por el camino de la derecha. Lo primero que es reseñable es el molesto viento que nos hizo, sobre todo en el tramo desde el circuito de velocidad y el pozo de la peña. Era insufrible hacer frente a esas fuertes rachas de viento que te paraban en seco.
Personalmente he de decir que he acabado con muy buenas sensaciones. Al final hemos salido a 5:30 min/km de media, lo cual no es baladí, teniendo en cuenta el camino a veces rompepiernas y los últimos 5 kms subiendo. Entre el kilómetro 10 y el 17 decidí mantener un ritmo flojillo, junto a Morales y detrás (a varios metros) del Multi y Pedro. Pero en el kilómetro 17 y pico en el Pozo de la Peña, subí el ritmo junto a Pedro, subiendo, y cerca de 5min/km. Total, que llegamos en dos horas y un minuto a la Plaza, 14 minutos menos que el tiempo que hicieron ellos la semana anterior en el mismo circuito. Tanto Morales, como Multi y Manolo llegaron 5 minutos detrás de nosotros y bajaron 9 minutos en el mismo circuito de la anterior semana. Muy contento por tanto, sobre todo de las sensaciones. Acabar los últimos 5 kilómetros sin parar de subir, y acelerando, acabando a sprint no tiene precio. A partir de ahora a bajar kilómetros, a cuidarnos y a llegar a Lisboa en las mejores condiciones.

lunes, 16 de noviembre de 2009

II Carrera Popular de Bienservida


Bienservida se ha consolidado con un circuito más corto que el año pasado (8700 metros) pero exigente. Quizás no tan espectacular como la subida al nacimiento del Río Turruchel, donde nos llevaron en 2008, pero sí más apto para "todos los públicos". En la imagen aparecemos Cuevas, Gato y un servidor, que apretamos los dientes para hacer esta carrera tan dura en algunos tramos. A decir verdad, Gato fue a medio gas, seguramente su carrera más cómoda desde que ha participado en el circuito de carreras populares de la Provincia de Albacete. Quiso hacerla conmigo para acompañarme, e incluso me llevaba las aguas, como hacen las liebres de los grandes marathonianos. Recordamos que este galgo que corrió junto a mí, suele bajar de 1:24 en las medias marathones, y de 37 en las carreras de 10kms
El circuito consta de dos vueltas a los alrededores de Bienservida. Comenzábamos con dos kilómetros y pico de bajada. Allí se lanzó todo el mundo. Al pasar por el 2,2 más o menos, comenzábamos a subir levemente con algunas rampas con más desnivel que otras. Así durante algo más de un kilómetro. A partir de entonces comenzó lo más duro: 800 metros de subida por el pueblo. Algunos nos quedamos un poco perplejos cuando torcimos desde el camino a las calles de Bienservida y vimos esas endiabladas rampas en las que no avanzabas rápido, por mucho que quisieras. Este duro tramo de carrera estaba compuesto por dos cuestas separadas por un pequeño descanso de 100 metros. Aunque no sé si es adecuado llamarlas cuestas o directamente pared, porque era increible cómo se enganchaba en los gemelos. Los últimos 200 metros fueron menos exigentes: una pequeña bajada, seguida de la recta de llegada a meta picando para arriba.
Las sensaciones fueron irregulares. Es cierto que los dos primeros kilómetros fueron demasiado rápidos. El primero lo pasamos en 4:10 y el segundo en 4 minutos justos. Bajando... pero hay que darle a las piernas. Cuando comenzamos a subir por el kilómetro de subida más suave todavía seguía teniendo unas sensaciones magníficas. Pero... llegó la cuesta de gran pendiente. Era una pared, entre 15-20% de desnivel. Me quedé un poco clavado, pero creo que eso le pasó a todo el mundo. Subí agonizando y cuando vi la meta y sabía que tenía que dar otra vuelta... se me cayó un poco el alma al suelo. Pero saqué la casta de donde pude (no hay que olvidar que apenas 48 horas antes había hecho una tirada larga de 25 kms en progresión y tenía el tendón de aquiles tocado). La bajada la seguimos haciendo rápido. Gato me animaba: "Esto no es nada para ti, si te haces 25 kms con la gorra...". Ya... pero esos 25 kms no eran tan rápidos, pensaba yo para mis adentros. No obstante, aguanté. La subida más suave la hice a ritmo, dejándome energía para el premio final. Subí la cuesta mejor que en la primera vuelta, y me pude dejar fuerza para hacer el sprint de meta. Finalmente, calcamos la primera y la segunda vuelta. Sólo hicimos esta última unos 18 segundos más despacio, lo que en una carrera dura como la que habíamos realizado no es nada malo. La media fue de 4:49 min/km, y en una prueba donde el que ha ganado ha ido a 3:35 min/km, cuando suele ganar con 3:10 en esta distancia, indica que fue una velocidad más que aceptable. Total, que quedé el 181 de la general (la primera vez que quedo entre los 200 primeros) y el 44 de mi categoría (primera vez entre los 50 primeros). Más que contento... pero demasiada agonía. A Yeste no voy. Me tomaré un descanso de cara a Lisboa. La capital portuguesa será la última estación de esta segunda parte de la temporada.
El club brilló a un gran nivel. Segundo por equipos, hemos sacado 29 puntazos sobre 30, lo que nos consolida en la élite de las carreras populares de Albacete. El TopOcho fue magnífico. Patri quedó el octavo de la general y el quinto de su categoría. Curro volvió a subir al podium en su categoría, segundo, mientras que quedó entre los 20 primeros. Le siguieron Diego, Mariano, Remo, José Ángel, Colo y Paqués con tiempos buenísimos, y todos ellos entre los 150 primeros de la carrera. Entre Colo y Paqués llegó Tomás Pastor, pero al no estar inscrito en el Circuito, no pudo puntuar para el equipo. De ahí para abajo llegaron otros 12 atletas. Por orden, Juan Calero, Cuevas, Gato, Cosme, Manoli, Juan Ramón, Juan, Paco Abad, Isa, Manjavacas, Masi y Aquilino. Manoli quedó primera de su categoría (nadie consigue bajarla del podium), y nos llevamos un jamón por ser el tercer equipo con más personas llegasas a meta ¿Qué más pedir?
El circuito acaba en Yeste con la que será la trigesimocuarta prueba, otra localidad serrana, a más de hora y media desde la capital, y que volverá a ser -no me cabe la menor duda- otra fiesta del atletismo popular. Ahí volverá a dar guerra el club, y a inundar los caminos de la sierra y los podiums del verde pistacho...

viernes, 13 de noviembre de 2009

La última de las grandes tiradas: 25 kilómetros a ritmo progresivo

Ya vamos camino de Lisboa. Hoy José Ángel y yo hemos realizado la última de las grandes tiradas largas para la preparación de los 42.195 metros que tendremos que superar a zancadas en la capital portuguesa. Han sido 25 kilómetros en ritmo progresivo, de menos a más, acabando algunos kilómetros a un ritmo endiablado. Gato nos acompañó durante más de 18 kilómetros en su fase de recuperación tras 3 semanas de descanso. La primera parte (12,5 kms) los hemos terminado en 1:11:30, es decir a 5:43min/km. La vuelta ha sido mucho más rápida, 1:04:15 a 5:08min/km. Pero además ha habido kilómetros rapidísimos, a pesar de que teníamos el ligero viento en contra. Entre el kilómetro 13 y el 15 bajamos a 5:05-5:10min/km. Después volvimos a bajar el ritmo para llegar frescos a 5:20-5:25 min/km más o menos. Entonces fue cuando nos lanzamos, pues entre el kilómetro 18,5 y el 21,5 imprimos una mayor velocidad a nuestras piernas, haciendo esos 3 kilómetros a una media de 4:40 min/km, con tramos a 4:25min/km. Es decir, demasiado rápido para mis 84 kilates de peso. Pero aguanté al lado de José Ángel lo que pude, excepto los últimos 500 metros, donde Jose se marcho por debajo de 4:30. Tras dejar a Gato estuvimos un kilómetro y medio relajados, casi a 6min/km, y después lso dos últimos volvimos a bajar el ritmo. Total, 2:15:15, y una media de 5:28 min/km. Ahí es nada.
Tras esta tirada larga estoy mucho más animado. Lo cierto es que la media marathon de San Javier me dejó un poco... bajo. ¿Por qué? No fue por la marca, que considero para mi pesazo un marcón (aunque algunos eso es ir casi de paseo). Fue por los últimos 6-7 kilómetros donde sufrí en exceso por culpa del viento y de molestias (más que molestias, cansancio) en los sóleos y tobillos. Ya tengo cita con Javi, a ver si me descarga un poco la tensión acumulada de los ya más de 500 kilómetros que tengo en las piernas desde el 1 de septiembre. Hacer la marathon, disfrutar de la capital lisboeta, a pasarlo bien con los compañeros del club... y a descansar en diciembre... que ya lo tenemos bien merecido.